lunes, 11 de febrero de 2013

Consciousness


No. No puedo. Lo que es más, no quiero. ¿Cobardía? Realismo. ¿Pesimismo? Sinceridad. ¿Desamor? Ilusión. Y no me mires así, que en el fondo sabes que tengo toda la razón. Tú puedes repetirte infinitas veces que no es así, que hay algo más, que existen ese montón de quimeras con base en las cuales, dices, manejas tu vida. Sí, por mi puedes repetirlo por los siglos de los siglos. Igual, no te va a servir de nada porque ya traes plantada en el fondo del alma la duda, y de esa ya no puedes (nadie puede) librarte. ¿Qué se siente? ¿Qué se siente saber lo que sabes y seguir fingiendo que no lo sabes? Yo lo sé. Es como pintar un paisaje en un gran muro, sentarte frente a él, contemplarlo, y fingir que es real (lo que es más, por momentos convencerte de que es verdad). Pero trata de dar un paso hacia él y te rompes la nariz contra la pared. Ah, sí, todos nos topamos con pared. Igual, tú trata de rodearla y a ver a dónde llegas. Me entiendes, ¿verdad? ¡Claro que lo haces! pero jamás me lo dirás. Y no me lo dirás porque jamás te lo admitirás ni a ti. Yo sé, te molesta mi franqueza. Por eso volteas la cara. Por eso finges que no escuchas, y cuando no puedes fingir más, te escondes, y vas a que alguien más te convenza de nuevo de que el loco soy yo, de que no me debes escuchar porque te voy a destruir. Y sí, eso es justo lo que puedo hacerte. No creas, si a veces a mí mismo me molesta ser así. Pero ya hemos llegado a un punto de no retorno y no puedo ser de otra manera. Es una vocación. Vocación de destrucción. Vocación por la nada. Anda, ven. ¿Me acompañas? ¿Quieres ir conmigo a donde no hay más allá? ¿Quieres que te lleve a mirar el vacío de tu propia alma? ¿Quieres sentir el vértigo de la libertad? Vamos, toma mi mano…

No, no vendrás. ¿Y sabes por qué? No puedes. Lo tuyo no es miedo. El miedo es consciente. Lo tuyo es autoengaño. Y de ése sí está difícil salir. Pero tampoco puedes salir de la duda… ¡Exacto, ahí está el drama miserable de tu (de nuestra) existencia! ¿Que me calle? Si quieres, como prefieras. Tendrás unos momentos de paz. Pon algo de música para distraerte. Habla con alguien que te haga reír. Anda, vive una vida normal. Yo aquí te espero. No tengo prisa de irme, no voy a ninguna parte. Pero no, no puedo ni quiero acompañarte. No puedo seguirte, no puedo creerte. No quiero ir a ver como fracasas. Mejor aquí te espero. Aquí voy a estar cuando vuelvas con la nariz destrozada por otra pared. Y cuando regreses, me platicas que se siente vivir engañándose a pesar de saberlo todo.

DERT

lunes, 14 de enero de 2013

Al filo de la razón

Mi reino no es de este mundo. Yo vengo de allá, de donde la verdad es un fantasma que juega a engañar a los ingenuos. En mi patria hace tiempo que se vive sin Dios, pues Él nos ha abandonado. De donde yo vengo, estamos acostumbrados a caer, levantarse y caer de nuevo, hasta que de tantas caídas nos desmoronamos en motas de polvo y nos hacemos uno con el viento que nos mueve a su antojo. No tenemos más seguridad que esa, el viento, el aliento de nuestra vida y nuestra existencia. Vengo del mundo de las sombras perpetuas. Vengo del mundo en el cual lo más real que hay son los vagos reflejos de nuestros rostros en los ojos del otro. En mi mundo nada es eterno, nada es real, nada es verdadero, nada es nada.

No esperes, pues, de mí más que una mirada profunda y una sola certeza: La de que jamás sabrás quien soy. No esperes de mí una roca sino la arena que se te escurre entre los dedos. No esperes de mí una mano firme a la cual sujetarte, sino el ala de un ave dispuesta a volar y llevarte consigo. No esperes de mí una brújula, sino el caprichoso viento que impulsa las velas del navío. No esperes de mí la moderada y prudente razón, sino la razón más extrema que se encuentra a un paso de ser locura. No esperes el Sol, sino el abismo infinito donde habitan las estrellas. No esperes la luz diáfana del mediodía sino los claroscuros del crepúsculo. No esperes la seguridad, espera la vida.

Porque yo no tengo donde reclinar la cabeza ni donde descansar mis sueños. Porque no te puedo llevar más que por caminos que no han sido andados hacia lugares donde nadie ha estado. Porque mi alma es errante y mis pies siempre están descalzos. Porque en mi reino no se pone el Sol, pues jamás ha salido.

Yo vivo siempre cerca del abismo, miro dentro de él y en él me reflejo. Yo empujo los sueños y los ideales (propios y ajenos) por el despeñadero. Yo me río del bien y del mal, y lloro por que no los tengo. Yo vivo en las orillas del alma, en la periferia de la sabiduría. Yo vivo ahí donde muere el sentido. Yo vivo ahí donde la verdad se suicida desesperada, donde la vida y la muerte se vuelven la misma cosa y se disuelven juntas en la nada. Yo vivo en la oscura noche de los espíritus iluminados. Yo vivo en el límite del alma. Yo vivo al filo de la razón, y sólo por ese camino puedo llevarte.


DERT

lunes, 22 de febrero de 2010

Catarsis

Me siento a escribir. Y yo que creía que mi pluma ya se había secado. Pero no, siempre se rellena el tintero, siempre surgen nuevos motivos, siempre hay motivos para hablar, decir, cantar. Y es que los sentimientos no se van. Vaciar mi corazón (o el tuyo) es cosa imposible. Siempre hay algo con la fuerza suficiente para revolverme el alma lo bastante como para que venga y me siente, y tenga una catarsis con un poco de tinta y papel.
Y no es necesario escribir en verso, no es necesario hacer metáforas, y cantar en rimas o en simbólicas palabras. Basta hablar con la pluma, basta venir y simplemente dejar que la mano escriba por sí sola. Quizá no baste como para escribir una obra maestra, pero sí por lo menos para que el corazón pueda hablar un rato consigo mismo. ¡Qué poco importante es lo que se diga! ¡Qué vacías son las palabras, miserables líneas en papel, o sonidos articulados de nuestras gargantas! Lo que importa no es lo que se diga, lo que importa es lo que se siente. Pero lo que se siente no se puede escribir, así que se escribe cualquier cosa para por lo menos sacar eso que sentimos, para hacernos saber que sentimos algo.
Por eso no importa escribir poco, o mucho, o nada. Escribir es hablar pausado, y dejarlo ahí para poder volver un día y recordar, o para que otros vengan y lean, y se den cuenta de que sentíamos algo aunque ellos jamás entiendan qué queríamos decir, porque creo que ni siquiera nosotros mismos sabemos bien qué queremos decir cuando escribimos.
Cuando escribimos, la motivación (lo que nos hace escribir) es profunda y el resultado, un simple esbozo de aquello que nos movió. Quizás los poetas y los buenos escritores son aquellos que se acercan un poco más a expresar cabalmente sus motivos. ¿Pero qué hago yo hablando de poetas? ¿No tengo yo un motivo más profundo para estas líneas?
Lo tengo. Y por eso escribo. Pero me parece imposible tarea tratar de expresar el motivo, así que prefiero hablar de lo imposible que es expresarlo, para así hablar un poco, escuchar lo que tengo adentro, y que el corazón no se ahogue consigo mismo. ¿El motivo? Poco importa.

DERT

martes, 2 de junio de 2009

Ingenuidad

Ingenuo. Ingenuo de mí, pequeño iluso que trata de pretender que me puedo quitar el velo que me cubre la cara. Pequeño iluso que piensa posible disipar una niebla tan densa, extensa y estática que nos hemos acostumbrado a ella. Y yo, pretendiendo más de lo que se puede pretender, he querido desaparecerla, sin saber que no puedo vivir sin ella... Ingenuo. Ingenuo que trata de mirar el sol de frente, ignorando que el sol encandila y no puede ser visto directamente, siempre debe haber algo que lo opaque. Mi naturaleza me impide ver, encontrar, desvelar. Pero mi espíritu quiere hacer todo eso, quiere escrutar lo inescrutable, quiere ver claridad donde hay obscuridad, quiere ver simplicidad donde hay complejidad, orden donde hay caos... Y yo aquí, de ingenuo, haciendole caso.
La luz me está vedada, pero quiero jugar a que no es así, quiero jugar a que veo colores radiantes y figuras nítidas. Quiero fingir, actuar como si pudiera ver algo más de lo que mis ojos están hechos para ver, pretender que encuentro algo sobre lo que pararme para ver más allá... Pero sigo perdido en la niebla.
La selva no está hecha para ser explorada, el mar no esta hecho para encontrar su fondo, la vida y la muerte no van a venir a contarme sus secretos... Y yo aquí, como el ingenuo e insignificante grano de arena que arrastran el agua y el viento, que es tan iluso y presuntuoso como para creer que puede entender algo.

martes, 14 de abril de 2009

El triple concierto

Les presento ahora otra joya Beethoveniana. En esta ocasión, es el Triple concierto para piano, violín y violoncello. En una interpretación histórica, vemos juntos a Daniel Barenboim (piano y dirección), Itzhak Perlman (violín) y Yo-Yo Ma (cello), todos de impresionante calidad, acompañados por una orquesta que se encuentra perfectamente a la altura, ya amiga de este espacio, la Berliner Philarmoniker. Es símplemente sublime, así que cualquier descripción sale sobrando. Sólo un par de aclaraciónes técnicas: primera, que desgraciadamente falta una parte, entre el segundo y tercer video, y se pierde el final del segundo movimiento y el principio del tercero. Había otras versiones disponibles, pero quise poner esta a pesar de estar incompleta por la calidad de la interpretación. Segunda, recomiendo ampliamente que lo vean en alta calidad, ya que tanto la imagen como el sonido (que es el que más nos interesa) mejoran mucho. No me queda mas que dejarlos que disfruten esta maravilla musical.





lunes, 23 de marzo de 2009

Sombras

Sombras...
Sombras que se mueven en la oscuridad,
en la penumbra de las selvas humanas,
escondidas a los ojos que lo ven todo,
forzadas al silencio y la soledad.

Sombras...
Pasan, se les ve arrastrandose,
deslizandose entre los rincones,
buscando una vida, una mano...
y luego se pierden, vuelven al silencio.

Sombras...
Sombras sin rostro, excluidas,
sombras que no son sombras,
sombras condenadas a vivir ocultas,
fuera de toda luz, invisibles a la gran mirada.

Sombras...
Sombras que no cuentan, que no valen,
sombras que no entran en la gran pintura,
en el gran paisaje de oro y plata...

Sombras que buscan la dignidad,
la claridad de la luz,
pero les cubren la cara, y viven, solas,
en un infierno de desesperanza.

DERT

A todos aquellos excluidos por un sistema injusto, que muchas veces valora más un billete verde que una vida humana.

lunes, 9 de marzo de 2009

Abismo

(Fragmento de "Bestiario")

Los abismos atraen. Yo vivo a la orilla de tu alma. Inclinado hacia ti, sondeo tus pensamientos, indago el germen de tus actos. Vagos deseos se remueven en el fondo, confusos y ondulantes en su lecho de reptiles. ¿De que se nutre mi contemplación voraz? Veo el abismo y tú yaces en lo profundo de ti misma. Ninguna revelación. Nada que se parezca al brusco despertar de la conciencia. Nada sino el ojo que me devuelve implacable mi descubierta mirada. Narciso repulsivo, me contemplo el alma en el fondo de un pozo. A veces el vértigo desvía los ojos de ti. Pero siempre vuelvo a escrutar en la sima. Otros, felices, miran un momento tu alma y se van. Yo sigo a la orilla, ensimismado. Muchos seres se despeñan a lo lejos. Sus restos yacen borrosos, disueltos en la satisfacción. Atraído por el abismo, vivo la melancólica certeza de que no voy a caer nunca.

Juan José Arreola

Bueno, disculparán la prolongada pausa a la que sometí a este espacio. Quería publicar aquí algo de mi puño y letra pero la falta de inspiración me lo ha impedido. Y como me encontré navegando por ahí con este excelente texto del señor Arreola, pues se los dejo para evitar el estancamiento y el abandono. Disfruten este genial pincelazo literario del escritor jalisciense.

DERT

viernes, 30 de enero de 2009

Obertura 1812

Volvemos con algo más de música para éste blog. Este nuevo número corre a cargo de un gran compositor ruso: Piotr Ilich Tchaikovsky. Les ofrezco su grandiosa Obertura 1812, que, como dato cultural, remembra la victoria de Rusia sobre los ejercitos invasores de Napoleón Bonaparte, precisamente en el año de 1812. Por eso, esta obra nos mete de lleno una gran batalla, e incluso podemos escuchar de pronto extractos de La Marseillaise, por el lado francés, y del himno zarista de Rusia. Los dejo que disfruten esta joya. La interpretación está a cargo de la BPO, bajo la batuta del maestro Seiji Ozawa.



martes, 20 de enero de 2009

Edgar Allan Poe: A doscientos años

Apenas el día de ayer, 19 de enero de 2009, se cumplió el bicentenario del nacimiento del escritor estadounidense Edgar Allan Poe. Dada la admiración que siento por este literato y su obra, les anexo aquí uno de sus poemas, como un pequeño homenaje a este grande de las letras inglesas y de la literatura universal.

A dream within a dream

Take this kiss upon the brow!
And, in parting from you now,
Thus much let me avow-
You are not wrong, who deem
That my days have been a dream;
Yet if hope has flown away
In a night, or in a day,
In a vision, or in none,
Is it therefore the less gone?
All that we see or seem
Is but a dream within a dream.

I stand amid the roar
Of a surf-tormented shore,
And I hold within my hand
Grains of the golden sand-
How few! yet how they creep
Through my fingers to the deep,
While I weep- while I weep!
O God! can I not grasp
Them with a tighter clasp?
O God! can I not save
One from the pitiless wave?
Is all that we see or seem
But a dream within a dream?

Edgar Allan Poe

miércoles, 7 de enero de 2009

La conquista de la felicidad (fragmento)

El que ha conseguido liberarse de la tiranía de las preocupaciones descubre que la vida es mucho más alegre que cuando estaba perpetuamente irritado. Las idiosincrasias personales de sus conocidos, que antes le sacaban de quicio, ahora parecen simplemente graciosas. Si fulano está contando por trescientas cuarenta y siete vez la anécdota del obispo de la Tierra del Fuego, se divertirá tomando nota de la cifra y no intentará en vano acallarle con una anécdota propia. Si se le rompe el cordón del zapato justo cuando tiene que correr para tomar el tren de la mañana, pensará, después de soltar los tacos pertinentes, que el incidente en cuestión no tiene demasiada importancia en la historia del cosmos. Si un vecino pesado le interrumpe cuando está a punto de proponerle matrimonio a una chica, pensará que a toda la humanidad le han ocurrido desastres semejantes, exceptuando a Adán, e incluso él tuvo sus problemas. No hay límites a lo que se puede hacer para consolarse de los pequeños contratiempos mediante extrañas analogías y curiosos paralelismos. Yo creo que toda persona civilizada, hombre o mujer, tiene una imagen de sí misma y se molesta cuando ocurre algo que parece estropear esa imagen. El mejor remedio consiste en no tener una sola imagen, sino toda una galería, y seleccionar la más adecuada para el incidente en cuestión. Si algunos de los retratos son un poco ridículos, tanto mejor; no es prudente verse todo el tiempo como un héroe de tragedia clásica. Tampoco recomiendo que uno se vea siempre a sí mismo como un payaso de comedia, porque los que hacen esto resultan aún más irritantes; se necesita un poco de tacto para elegir un papel adecuado a la situación. Por supuesto, si uno es capaz de olvidarse de sí mismo y no representar ningún papel, me parece admirable. Pero si estamos acostumbrados a representar papeles, más vale hacerse un repertorio para así evitar la monotonía.

Bertrand Russell