miércoles, 13 de junio de 2007

Encuentro casual con Zubiri

Si me encontrara a Zubiri en una situación casual, como por ejemplo, en la parada del camión, probablemente le haría innumerables preguntas, probablemente le pediría que me explicara todas las palabras que su real y pontificia gana le animo a inventarse, y probablemente me ensañaría con el en alguna discusión filosófica (Guardando desde luego el debido respeto de un estudiantillo como yo a un filósofo de su talla). Si le caigo bien, me invitaría un café, nos haríamos buenos amigos, luego sería mi mentor, me convertiría en su hijo intelectual, él se convertiría en la infuencia más fuerte de mi propio pensamiento, sería mi asesor de tesis doctoral (que probablemente versaría sobre la suidad, o alguna otra categoría igual de zubiriana), y finalmente me convertiría en un zubiriano hecho y derecho. O probablemente ni siquiera lo reconocería, de todas formas pocas veces he visto su foto. Lo bueno es que ya se murió.

DERT

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