(Fragmento de "El nombre de la rosa")
El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda. El diablo es sombrío porque sabe adonde va, y siempre va hacia el sitio del que procede. Eres el diablo, y como el diablo vives en las tinieblas. Si querías convencerme lo has logrado.
Umberto Eco
1 comentario:
Pos bueno, licenciado. A lo que le entendí, el "diablo" somos a veces nosotros, precisamente cuando queremos jugar o a ser Dios, cuando quieremos saberlo todo y apuntar nuestra propia existencia como especie humana hacia la perfección total. Es nuestro fin último, pero quién sabe si no seremos nosotros el diablo y nuestra existencia sea tan necesaria para Dios como la de él es tan vital para el hombre. A la mejor es una relación parasital. A la mejor es una simbosis. A la mejor ninguna de las anteriores. Concluyo con un signotote de interrogación (?) inspirado por un fondazo musical del señor Bach.
Saludos,
El Inge
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