viernes, 25 de abril de 2008

Lo fatal

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque ésta ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...!

Rubén Darío

2 comentarios:

MoÖnîë* dijo...

y no saber a dónde vamos.. ni de dónde venimos...
pues sí, concuerdo un poco con este "galán" autor (digo, valga comentar que este poeta ha sido menos feo físicamente que los anteriores sugeridos) pero aún así, que sería de los seres si no hubiera un ser ke los pensara y se pensara... k existencia tan aburrida

rocker/MATC dijo...

Chin...ampas en Xochimilco. Yo me emocioné y pensé que sería "Sonatina". Sin embargo, tenemos aquí otra joyita. Sin duda un grito desesperado sobre la pequeñez del hombre y la grandeza relativa de su mente. Porque es cierto que conocemos mucho y de muchas cosas (Ni modo que diga que no, siendo ingeniero) pero las cosas que ignoramos siguen siendo superiores. De veras, dichosos los árboles y las piedras, que no tienen que preocuparse por hacer algo de su existencia.

El Inge