Correr... escapar... de la angustia, del miedo. Mis pies no se detienen, corren como si estuvieran endemoniados, sin parar, sin cansarse, cada vez más rápido... no hay pausas, y la angustia de la que huyo sigue ahí, haciendome correr más y más sin que por ello me pueda separar de ella... es de mí mismo de quien estoy huyendo, por eso por más que corra no hay final, no hay descanso, solo miedo y desesperación, y un profundo sentimiento de que no puedo escapar de mí... pero corro, avanzo con esfuerzo... casi con gloria, pero eso no existe, sólo mi incesante avanzar, sin detenerse, sin respirar... de pronto, cuando la angustia es máxima, cuando el dolor es insoportable, cuando corro tan rápido que creo que voy a explotar, cuando mi corazón late desesperadamente, todo se hace silencio... me detengo... una pequeña esperanza nace... se extingue, vuelve a nacer... brota como una flor dentro de mí, y de pronto, estalla, estalla llenandome de alegría, de euforia, y de paz al mismo tiempo... como si todo ese esfuerzo hubiera valido la pena... me siento lleno de luz, lleno de fuerza... sigo corriendo, pero ahora con júbilo, feliz conmigo y con el mundo... salto, juego, sueño... soy feliz. Vale la pena haberme angustiado, vale la pena haber temido... de otro modo no sería yo, y no probaría este dulce sabor de la gloria... salto, juego, corro... y sueño.
DERT
Este pequeño escrito se me ocurrió a partir de una experiencia estética a través de una pieza musical muy famosa... espero puedan deducir cual (en especial usted inge).
1 comentario:
Muy bueno, y es cierto lo que dice... quien no se atreve a enfrentarse a uno mismo, jamás aprenderá ni podrá vivir... un beso! (tiene muchas aplicaciones diversas y más comentarios que luego haré personalmente..) Ciao!!
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