martes, 28 de agosto de 2007

El viajero

Yo he mirado al más lejano de los horizontes, a la mas lejana de las tierras, allá donde resplandece la estrella de la mañana. Y todo aquello que ví, era como mi imagen en el espejo. La más inmensa llanura, el más profundo de los abismos, la más alta de las montañas, todo soy yo, y yo estoy en todo. He visto a mis ojos mirarse a si mismos al contemplar las estrellas, he visto a mis pies recorrer mi propia piel al caminar por los campos, he probado de mi propia alma al beber el agua de un río. Porque todo aquello que he visto, que he recorrido, que he vivido, lo he vuelto a ver al mirar hacia el horizonte, y me he dado cuenta de que yo mismo me encuentro en ese horizonte, y que lo que hoy soy esta plasmado en todo lugar que he visto.
Sólo puedo caminar con mis pies, sólo puedo ver con mis ojos. Pero mis ojos y mis pies me harán ver y recorrer hasta el más recóndito rincón de la tierra, y me permitirán encontrarme a mi mismo en cada lugar. Y así la tierra se irá convirtiendo en eso que yo soy, y al final de mis días, al morir yo, el mundo se colapsará conmigo. Y existirán otros mundos y otras tierras, quizás aún mas grandiosas. Pero mi mundo, mi tierra, esa se perderá para siempre en las tinieblas del tiempo.

DERT

1 comentario:

rocker/MATC dijo...

Me parece fantástica la idea de que cada quien puede tener su propio mundo dentro de un pinche mundote, y que en ese mundo están esas cosas que son mías, como dijera Alberto Cortez... "lo que amamos lo consideramos nuestra propiedad", no como un perro, sino como un millón de cosas que hay que descubrir y darles un significado propio. El mundo debería de tener salpullido perpetuo y en toda su cara de munditos creados por nosotros. Felicidades y saludos afectuosos.

El Inge