lunes, 28 de mayo de 2007

El loco

¿No habéis oído hablar de ese loco que encendió un farol en pleno día y corrió al mercado gritando sin cesar: «¡Busco a Dios!, ¡Busco a Dios!». Como precisamente estaban allí reunidos muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron enormes risotadas. ¿Es que se te ha perdido?, decía uno. ¿Se ha perdido como un niño pequeño?, decía otro. ¿O se ha escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se habrá embarcado? ¿Habrá emigrado? -así gritaban y reían todos alborotadamente. El loco saltó en medio de ellos y los traspasó con su mirada. «¿Que a dónde se ha ido Dios? -exclamó-, os lo voy a decir. Lo hemos matado: ¡vosotros y yo! Todos somos sus asesinos. Pero ¿cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo hemos podido bebernos el mar? ¿Quién nos prestó la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hicimos, cuando desencadenamos la tierra de su sol? ¿Hacia dónde caminará ahora? ¿Hacia dónde iremos nosotros? ¿Lejos de todos los soles? ¿No nos caemos continuamente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, hacia los lados, hacia todas partes? ¿Acaso hay todavía un arriba y un abajo? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No nos roza el soplo del espacio vacío? ¿No hace más frío? ¿No viene siempre noche y más noche? ¿No tenemos que encender faroles a mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No nos llega todavía ningún olor de la putrefacción divina? ¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto! ¡Dios permanece muerto! !Y nosotros lo hemos matado! ¿Cómo podremos consolarnos, asesinos entre los asesinos? Lo más sagrado y poderoso que poseía hasta ahora el mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos. ¿Quién nos lavará esa sangre? ¿Con qué agua podremos purificarnos? ¿Qué ritos expiatorios, qué juegos sagrados tendremos que inventar? ¿No es la grandeza de este acto demasiado grande para nosotros? ¿No tendremos que volvernos nosotros mismos dioses para parecer dignos de ellos? Nunca hubo un acto más grande y quien nazca después de nosotros formará parte, por mor de ese acto, de una historia más elevada que todas las historias que hubo nunca hasta ahora.» Aquí, el loco se calló y volvió a mirar a su auditorio: también ellos callaban y lo miraban perplejos. Finalmente, arrojó su farol al suelo, de tal modo que se rompió en pedazos y se apagó. «Vengo demasiado pronto -dijo entonces-, todavía no ha llegado mi tiempo. Este enorme suceso todavía está en camino y no ha llegado hasta los oídos de los hombres. El rayo y el trueno necesitan tiempo, la luz de los astros necesita tiempo, los actos necesitan tiempo, incluso después de realizados, a fin de ser vistos y oídos. Este acto está todavía más lejos de ellos que las más lejanas estrellas y, sin embargo, son ellos los que lo han cometido.» Todavía se cuenta que el loco entró aquel mismo día en varias iglesias y entonó en ellas su Requiem aeternam deo. Una vez conducido al exterior e interpelado contestó siempre esta única frase: « ¿Pues, qué son ahora ya estas iglesias, más que las tumbas y panteones de Dios?».

Friedrich Nietzsche

Pues aquí una aportación involuntaria de un grande para este humilde espacio. Da que pensar. Nietzsche nos pone frente a nuestra realidad y nos reprocha, con sutileza y violencia a la vez, que no la enfrentamos como es. Y aquí, en este texto en particular, nos presenta a Dios como el sueño que es. Dios ya no es El fundamento, y ya lo hemos asesinado al descartarlo de nuestra reflexión. Y quizá ni aún hoy nos hemos dado cuenta de ello, y no lo hemos asimilado. Dios no ha muerto, pero creemos que ya no nos hace falta. Puede que así sea, puede que no. Pero, ¿Donde buscar ahora las respuestas?

DERT

sábado, 26 de mayo de 2007

El ser que es

Y volviendo al tema de la moneda, a aquél que lanzo el volado, ya sea que se mueva o no, o que mueva otras cosas, o que lance monedas al aire, creo que hay que considerarlo muy bien. No vaya a ser que en una de esas se le ocurra volverla a lanzar y a ver que nos pasa. A lo mejor nunca la lanzó, solo rodó de algun punto y cuando se tuvo que detener, pues cayó de este lado. Y en todo caso, ¿Que tal si ni siquiera es una moneda?

DERT

lunes, 21 de mayo de 2007

Filosofía

La filosofía no es sólo la racionalidad o sólo la experiencia. Filosofía es mucho más que la denigrada concepción popular: "Pensar". Y sí, filosofar es pensar, pero no todo el que piensa es filósofo.
Nos vamos (muy a mi estilo filológico-etimológico) a las raíces de la palabra. Filos (fili) significa amor, y sofía: sabiduría. Así pues, filosofía es el amor a la sabiduría. Siendo así, filosofía no es una característica de solamente pensar o solamente ser un ser racional y buscar la verdad por intelección, sino también ser una persona, un ser humano como tú y como yo, que siente y se apasiona.
El verdadero amante de la filosofía, sabe pensar, pero también sentir. Y como siente, puede apasionarse, puede deleitarse frenéticamente con la sabiduría, y puede amar al saber... Eso es filosofía.
Lo demás... es pensar.

rocker/MATC

Pues aqui les pongo un pequeño texto de un gran amigo mío, que, sin ser filósofo de carrera o de estudios, es un gran filósofo de la vida de a diario. Creo que expresa cabalmente lo que es un filósofo, como se siente un filósofo. Una disculpa por el plagio, compañero, pero creo que vale la pena que lo ponga en este espacio.

viernes, 4 de mayo de 2007

Amanecer en escala de grises

Se despertó con incomodidad. Sentía como si las sábanas, pegadas a su cuerpo por el sudor, intentaran estrangularlo. Como pudo, se las qutó de encima y las arrojó lejos. quedando tirado boca arriba y en calzoncillos. Puso una mano sobre su pecho y lo sintió humedo y pegajoso. Su corazón latía violentamente. No recordaba que había soñado, pero sabía que no había sido agradable.
Se decidió a abrir los ojos. Ella seguía ahí, a su lado. No podía ser de otro modo. El sol entraba ya a través de la ventana, proyectando haces de luz hacia el interior del cuarto. Notó como uno de esos rayos daba exactamente sobre los ojos de ella. Penso que, normalmente, aquello le habría producido algún sentimiento, pero ahora no importaba ya. La cama seguía muy mojada, exepto por una pequeña parte que el sol se había encargado ya de secar. Se levantó con esfuerzo y fue a tomar un baño.
"Ya no nos amamos", había dicho ella. "No tiene caso vivir juntos. No tiene caso vivir si no hay amor". Él había cumplido sus deseos. Algo tenía que agradecerle.
Al salir del baño, se vistió como para fin de semana, a pesar de ser jueves. Regresó a la recamara y se puso a contemplarla, recargado en el umbral de la puerta. Se veía tan hermosa como siempre. Aquello había sido más fácil de lo que hubiera creido. Y ahora ya nada importaba. Una sonrisa de satisfacción irónica se dibujó en su rostro.
Se aprestó a salir. Tomó sus cosas y, antes de irse y sin saber por qué, la besó en la frente. Le cerró los ojos. Pensó que al menos ese gesto de respeto le merecía. Ni siquiera se molestó en retirar la pequeña navaja suiza. De cualquier forma lo atraparían. Qué importaba ya. Salió, dejando aquel cadaver sobre la cama empapada en sangre, con un rayo de sol iluminando sus pálidos y grises párpados.

DERT