Correr... escapar... de la angustia, del miedo. Mis pies no se detienen, corren como si estuvieran endemoniados, sin parar, sin cansarse, cada vez más rápido... no hay pausas, y la angustia de la que huyo sigue ahí, haciendome correr más y más sin que por ello me pueda separar de ella... es de mí mismo de quien estoy huyendo, por eso por más que corra no hay final, no hay descanso, solo miedo y desesperación, y un profundo sentimiento de que no puedo escapar de mí... pero corro, avanzo con esfuerzo... casi con gloria, pero eso no existe, sólo mi incesante avanzar, sin detenerse, sin respirar... de pronto, cuando la angustia es máxima, cuando el dolor es insoportable, cuando corro tan rápido que creo que voy a explotar, cuando mi corazón late desesperadamente, todo se hace silencio... me detengo... una pequeña esperanza nace... se extingue, vuelve a nacer... brota como una flor dentro de mí, y de pronto, estalla, estalla llenandome de alegría, de euforia, y de paz al mismo tiempo... como si todo ese esfuerzo hubiera valido la pena... me siento lleno de luz, lleno de fuerza... sigo corriendo, pero ahora con júbilo, feliz conmigo y con el mundo... salto, juego, sueño... soy feliz. Vale la pena haberme angustiado, vale la pena haber temido... de otro modo no sería yo, y no probaría este dulce sabor de la gloria... salto, juego, corro... y sueño.
DERT
Este pequeño escrito se me ocurrió a partir de una experiencia estética a través de una pieza musical muy famosa... espero puedan deducir cual (en especial usted inge).
martes, 27 de mayo de 2008
domingo, 18 de mayo de 2008
Y de nuevo Wolfgang
Y sí, una vez más con ustedes el maestro de Salzburgo, esta vez en una muy británica interpretación. Les presento para su deleite, por el clarinetista inglés Andrew Marriner (con una excelente interpretación), acompañado por la sección de cámara de la London Symphony Orchestra, los primeros dos movimientos, Allegro y Adagio, del Concierto para clarinete y orquesta en La. El primero, alegre, brillante, muy recomendable. El segundo, símplemente sublime, profundamente sentimental... gócenlo.
viernes, 9 de mayo de 2008
Querer y sufrir
Fragmento de "Parerga y Paralipómena"
Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre... La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido. La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir... Y así sucesivamente por los siglos, de los siglos hasta que nuestro planeta se haga trizas.
Arthur Schopenhauer
He aquí una muestra del pesimismo schopenhaueriano. No diría que comparto su pensamiento, pero creo que todos nos hemos topado alguna vez con esa horrible sensación de que la vida es un querer sin sentido. Quede pues para la reflexión.
DERT
Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre... La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido. La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir... Y así sucesivamente por los siglos, de los siglos hasta que nuestro planeta se haga trizas.
Arthur Schopenhauer
He aquí una muestra del pesimismo schopenhaueriano. No diría que comparto su pensamiento, pero creo que todos nos hemos topado alguna vez con esa horrible sensación de que la vida es un querer sin sentido. Quede pues para la reflexión.
DERT
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