martes, 2 de junio de 2009

Ingenuidad

Ingenuo. Ingenuo de mí, pequeño iluso que trata de pretender que me puedo quitar el velo que me cubre la cara. Pequeño iluso que piensa posible disipar una niebla tan densa, extensa y estática que nos hemos acostumbrado a ella. Y yo, pretendiendo más de lo que se puede pretender, he querido desaparecerla, sin saber que no puedo vivir sin ella... Ingenuo. Ingenuo que trata de mirar el sol de frente, ignorando que el sol encandila y no puede ser visto directamente, siempre debe haber algo que lo opaque. Mi naturaleza me impide ver, encontrar, desvelar. Pero mi espíritu quiere hacer todo eso, quiere escrutar lo inescrutable, quiere ver claridad donde hay obscuridad, quiere ver simplicidad donde hay complejidad, orden donde hay caos... Y yo aquí, de ingenuo, haciendole caso.
La luz me está vedada, pero quiero jugar a que no es así, quiero jugar a que veo colores radiantes y figuras nítidas. Quiero fingir, actuar como si pudiera ver algo más de lo que mis ojos están hechos para ver, pretender que encuentro algo sobre lo que pararme para ver más allá... Pero sigo perdido en la niebla.
La selva no está hecha para ser explorada, el mar no esta hecho para encontrar su fondo, la vida y la muerte no van a venir a contarme sus secretos... Y yo aquí, como el ingenuo e insignificante grano de arena que arrastran el agua y el viento, que es tan iluso y presuntuoso como para creer que puede entender algo.

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